EL EXITOSO FRACASO.
Aprender, levantarse y volver a navegar.
(Extraído del Libro "Salir de la AdverSIdad" / Edición 2016)
Autor: Fernando Daniel Peiró
Derechos Reservados
"Los retos de la vida no están ahí para paralizarte, sino para ayudarte a descubrir quién eres".
Bernice Johnson Reagon
Cantante, compositora, investigadora y activista social, nacida en Estados Unidos en 1942.
Como si fuere obviedad, parece ser que del “otro lado” del éxito, se encuentra el temido “fracaso”. Diría que la mayoría de las personas en el mundo hacen este contraste Éxito/Fracaso, como si fuesen puntos opuestos.
Desde mi visión particular, aporto que el fracaso conlleva en sí mismo una enseñanza que se esconde detrás de su velo. Al igual que el Éxito, que en su origen de la palabra o etimología implica “Salida”.
Ciertamente es que el fracaso es lo que nos hace alanzar el éxito, por lo que nada de opuesto hay entre estos dos conceptos, si comprendiéramos cabalmente que son coexistentes el uno con el otro.
No conozco a nadie que haya alcanzado algún tipo de éxito, si no es por medio del aprendizaje recibido de la suma de fracasos experimentados.
Definiendo el concepto “fracaso”, podemos encontrar en el diccionario de la Real Academia Española los siguientes significa-dos atribuidos:
1. m. Malogro, resultado adverso de una empresa o negocio.
2. m. Suceso lastimoso, inopinado y funesto.
3. m. Caída o ruina de algo con estrépito y rompimiento.
Ahora bien, ¿acaso no estamos hablando también de un “éxito” tácito que existe a un paso del fracaso?
El éxito es, precisamente, la capacidad de “salir” de las caídas, ruinas o adversidades y de extraer la sabia enseñanza que se esconde detrás de estos sucesos difíciles, en apariencia.
El escritor y publicista americano Elbert Hubbard (1.856 1.915), manifestó que “Un fracasado es un hombre que ha cometido un error, pero que no es capaz de convertirlo en experiencia”.
Tal vez te has dado cuenta que es muy coherente lo que expreso. El Fracaso y el Éxito son consecuentes; siguen una dinámica necesaria de aprendizaje por experiencia y razonamiento.
Tal vez muchas personas deseen alcanzar el éxito, y creen que alcanzarlo sea posible, sin pasar por fracasos previos. Estas personas son aquellas que terminan abrazando la mediocridad. ¡Que no te quepa ninguna duda de ello!
“Todo fracaso es el condimento que da sabor al éxito.” Truman Capote, Periodista y Escritor Americano. (1924-1984).
Aceptar tus errores y fracasos, le permites a tu mente y a tu corazón que se abran, para recibir la maravillosa sabiduría que se esconde detrás de toda adversidad.
Aceptar el fracaso te dará a “poder”, porque al recibir conocimiento de estos benditos sucesos adversos, los adquieres por añadidura. Es archi-conocida la frase “el conocimiento es poder”; pues bien… acepta el fracaso como un momento maravilloso de aprendizaje.
Te aseguro que hay dos cosas que tú ganas cuando aceptas los fracasos:
La primera es que abres el corazón a las dimensiones de la humildad. Aceptar un fracaso, es de corazones humildes y, de esta manera, habrás triunfado ante tu ego herido, que no soporta ser vencido.
La segunda cosa importante que tú sales ganando al aceptar el fracaso, ya que - además del conocimiento y la humildad - la vida te premiará con la capacidad de ser poderosamente más creativo, más ingenioso; y siéndolo, tendrás las herramientas más preciadas para resolver los conflictos que se presenten.
Las cosas que no hemos resuelto, esencialmente son aquellas que primero hemos “censurado”; es decir, nos hemos auto-impuesto gigantes barreras por lo que nos extralimitamos a resolver situaciones en la vida. Todo esto sucede debido al poco o nulo compromiso con nuestra observación interior.
Desarrolla tu “genialidad”, es decir, deja fluir en tí ese maravilloso genio interior que posees, que es inquieto y que quiere crear cosas nuevas, soluciones coherentes, que provee de respuestas para tomar decisiones inteligentes y evolutivas.
Esa lámpara de Aladino, que al frotarla aparece el genio, es la alineación de tu corazón con la armonía y tu mente consciente enfocada en lo que realmente quieres para tu vida. Y para que ese genio aparezca, necesitas dejar fluir tu esencia.
La humildad es uno de los mayores tesoros que posees, como líder personal y te permitirá alejarse del fracaso.
Dicho de otra manera: la humildad es uno de los secretos por el cual se alcanza el triunfo y se lo conserva.
El liderazgo personal, es una invitación a subirte a bordo de tu propio barco y levantar las velas para iniciar la maravillosa aventura por los grandes océanos de la vida.
Muchas personas se detienen en este constante navegar de la vida, abatidas por el cansancio de tantos y tantos naufragios. Esto es lo que se conoce como “fracaso”. La palabra “fracaso” proviene del italiano antiguo “fracasare”, que era aquel suceso donde el barco comenzaba a hundirse, debido a que su casco (o la parte inferior de la nave), había sido quebrado por las enormes rocas que estaban ocultas bajo el mar, por donde transitaba.
El líder personal aprende a navegar, luego de naufragar muchas veces en los mares de la impotencia, de la decepción, del fracaso. Estos tempestuosos mares son los puntos trascendentes donde nace la “Oportunidad”. La palabra “Oportunidad” deriva del latín “Opportunitas”, compuesta por “Op”, que significa “Antes” y “Portus”, que se traduce como “Puerto”, es decir: “Antes del Puerto”.
Te conviertes en un “líder” cuando decides tomar estas oportunidades que se encuentran en medio de los mares de la vida, para lograr todas las metas que te propones. El líder personal aquella persona que define la “suerte” como el punto de unión entre la “oportunidad” y la preparación. Luego de tanto navegar y naufragar, se llega finalmente a “buen puerto”.
La sal de la vida se encuentra en estos océanos que están llenos de “grandes olas”. Este es el real significado de “Abundancia” (del latín “Ab”, Superior, Agrandar; y “Unda”, Ola).
Tú eres un líder por naturaleza esencial. Adopta esa especial “naturaleza del agua” de adaptarte a todas las formas donde transitas y ábrete paso ante las adversidades. Ten presente que un barco sin timón se estrellará con toda seguridad contra las rocas. Es preciso que para alcanzar cada puerto, para lograr a tus metas, debes saber adónde deseas dirigirte. Establece metas. Confecciona su mapa personal que te guíe a destino. Conoce puntualmente cuáles son las rutas más directas para que la navegación por tu vida no te lleve a ahogarte en un vaso con agua.
Súbete a bordo y responsabilízate por tu barco y conquista los océanos de la vida. Te aseguro que son profundos, como tu alma, que siempre está despierta a la consciencia.
Un saludo. Carpe diem (aprovechar el día).
Fernando Daniel Peiró
Autor Mentor / Liderazgo, Resolución de Conflictos, Toma de Decisiones, Desarrollo del Potencial Humano
Web: https://www.fernandodanielpeiro.com/






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